El juego del calamar con características chinas

Constanza Jorquera Mery. La popularidad global de El Juego del Calamar no ha dejado indiferentes a las autoridades chinas, quienes ven a esta producción de la ola coreana como un desafío a su propia capacidad de ejercer mundialmente su poder blando. El Juego del Calamar, transmitida a través de Netflix, se ha convertido en la producción más vista en noventa países. La plataforma no se encuentra disponible en China, lo cual no ha sido un impedimento para alcanzar el éxito en el país. La serie aborda la historia de personas con serios problemas económicos que participan en una serie de pruebas basadas en juegos infantiles. La relación ganadora entre Corea y Netflix ha puesto nuevamente en evidencia el poder blando que detenta el país a nivel global y, por contraparte, las dificultades de China para lograr que sus industrias culturales sean más reconocidas globalmente. La ola coreana o Hallyu es un eje central de una estrategia de poder blando. Por otro lado, la política exterior china lleva varios años profundizando sus vínculos con otras regiones a través de la diplomacia económica y el poder blando, pero China se enfrenta al desafío de consolidarse como una potencia global capaz de liderar en cinco dimensiones clave: la económica, militar, industrial, tecnológica y cultural. Para Joseph Nye, el poder blando es la habilidad de moldear las preferencias de otros. Así como la ola coreana nos permite conocer a Corea de forma atractiva, China necesita ser reconocida y legitimada como potencia global también en el ámbito cultural.