China ha dispuesto como parte de sus metas la reducción de la intensidad de emisión de carbono, la intensidad energética y el consumo de energías en sus planes quinquenales. De acuerdo a Juliana González (2022), si bien China ha participado durante un largo periodo de tiempo en conferencias internacionales sobre cambio climático, sus acciones son del tipo reciente. De acuerdo a León de la Rosa (2015), China instaura en su política exterior tres ejes principales: la cooperación, el poder y la paz. En este sentido, China puede establecerse como el impulso preciso que necesitan los estados latinoamericanos para tener un desarrollo no solo económico, sino que esté de la mano con la sostenibilidad, así como lograr impulsar el principio de la Agenda 2030 de No dejar a nadie atrás en la región latinoamericana. Si China logra tomar el rol de hermano mayor de las naciones latinoamericanas, su influencia a nivel multidimensional y el trabajo con las diferentes organizaciones de América Latina y el Caribe puede ser el impulso que la región necesita para unificarse y transitar hacia un futuro más ecológico. A diferencia de los Estados Unidos, China ha demostrado estar abierta al diálogo y a la cooperación.