La manera en que China ha conceptualizado sus relaciones con los países de América Latina y el Caribe (ALC) se ha plasmado de manera sistemática en tres documentos rectores, conocidos como Libros Blancos, publicados en 2008, 2016 y 2025. Leídos en conjunto, estos documentos permiten identificar un cambio de fase en la relación entre China y ALC, en el que Beijing pasa de privilegiar la complementariedad económica a proponer una asociación con crecientes implicancias políticas y normativas. El Libro Blanco de 2008 estableció las bases de una relación definida como de ‘cooperación integral, beneficio mutuo y desarrollo común’, enmarcada en los principios de la cooperación Sur-Sur, con el principio de ‘una sola China’ como premisa innegociable. El documento de 2016 introdujo la noción de una ‘Asociación de Cooperación Integral China-ALC’, estructurando la relación en cinco dimensiones: política, económico-comercial, cultural y humanística, internacional y de cooperación integral, con el marco económico ‘1+3+6’. El Libro Blanco de 2025 representa un punto de inflexión cualitativo: China se define como ‘miembro natural del Sur Global’, con el concepto articulador de ‘comunidad de futuro compartido para la humanidad’, y la relación con ALC se inscribe en cuatro grandes iniciativas de gobernanza global: Desarrollo, Seguridad, Civilización y Gobernanza. El principio de ‘una sola China’ se reafirma de manera más explícita. La cooperación en seguridad se amplía con la Iniciativa para la Seguridad Global (ISG). El foco económico se traslada hacia la ‘calidad’, con prioridad en servicios digitales, innovación tecnológica y una ‘Franja y la Ruta de alta calidad’. El desafío central para la región reside en evitar una inserción meramente reactiva y transformar esta relación en un motor de desarrollo productivo, transferencia tecnológica y fortalecimiento de capacidades estatales.